Origen del temaGinebra, 23 de diciembre de 1924

El 23 de diciembre de 1924, en Ginebra, representantes de los principales fabricantes internacionales de bombillas (focos) constituyeron lo que se conoce como el cartel Phoebus. Entre sus integrantes se encontraban Osram (Alemania), Philips (Países Bajos), Compagnie des Lampes (Francia), Tungsram (Hungría), Associated Electrical Industries (Reino Unido) y Tokyo Electric (Japón). La estadounidense General Electric no figuraba como miembro directo, pero estuvo representada a través de filiales.

Contexto históricoEl estándar de 1.000 horas

Markus Krajewski, profesor de estudios de medios que estudió documentos de archivo de Osram y registros de procesos antimonopolio estadounidenses, sostiene que una bombilla doméstica común duraba entonces entre 1.500 y 2.000 horas. A comienzos de 1925 el cartel fijó como estándar 1.000 horas para la bombilla doméstica en forma de pera. Los productos de cada miembro se probaban en un laboratorio central en Suiza y las fábricas cuyas bombillas duraban más o menos que lo establecido debían pagar multas; también se sancionaba superar las cuotas de venta.

Según los datos citados por Krajewski, la vida media de una bombilla de referencia bajó de 1.800 horas en 1926 a 1.205 horas en el ejercicio 1933–1934. El control del cartel se debilitó en los años treinta (las ventas cayeron más de un 20 % entre 1930 y 1933, vencieron patentes y hubo presión legal, sobre todo en Estados Unidos), y el acuerdo, previsto hasta 1955, quedó anulado en 1940.

Sabías que…

Según el análisis de Krajewski, las fábricas que producían bombillas que duraban más de lo pactado también podían ser multadas: el cartel regulaba la duración en ambos sentidos.

Una advertencia de rigorInterpretación y matices

Que existió un acuerdo para estandarizar y limitar la duración está respaldado por documentación de archivo. La conclusión de que esa fue una estrategia deliberada de «obsolescencia programada» es la interpretación de Krajewski; una objeción técnica frecuente es que la duración de un filamento depende de variables como la tensión de uso respecto de la nominal, y que suele existir un compromiso entre vida útil y eficiencia lumínica. Para el lector crítico, lo prudente es distinguir entre lo documentado (el pacto, el estándar, las multas) y lo interpretado (la intención).

Las empresas citadas aparecen únicamente como protagonistas históricas de este episodio; este blog no tiene vínculo alguno con ellas ni con sus sucesoras.