Origen del temaLa anécdota de la billetera, según Diners Club

Según el relato que difunde la propia empresa Diners Club, la idea surgió en 1949, cuando su fundador, Frank McNamara, cenaba con clientes en Manhattan y descubrió que había olvidado su billetera. De esa incomodidad habría nacido el proyecto de una forma de pago universal, sin efectivo ni cheques. En 1950 la compañía presentó lo que describe como la primera tarjeta de cargo de uso múltiple.

Conviene leer esta historia con cautela: es la versión corporativa del origen y, como suele ocurrir con los relatos fundacionales, los detalles pueden variar según la fuente. Lo que sí está documentado en la cronología de la empresa es la expansión posterior: 42.000 miembros en 1951, aceptación en comercios del Reino Unido, Canadá, Cuba y México en 1953 y un millón de miembros en 1959.

Contexto históricoFresno, 1958: una «lluvia» de tarjetas

Un segundo episodio fue más audaz. El 18 de septiembre de 1958, Bank of America lanzó en Fresno (California) su tarjeta BankAmericard y, para generar uso inmediato, envió por correo unas 65.000 tarjetas a residentes que no las habían solicitado, una práctica conocida como «drop». Más tarde, la legislación federal estadounidense restringió esta práctica; en 1958, en cambio, era una apuesta comercial.

Los resultados iniciales fueron duros. Según la reconstrucción histórica recogida en la enciclopedia colaborativa Wikipedia sobre Visa, el 22 % de las cuentas entró en mora, frente a un 4 % esperado, hubo fraude y críticas públicas, y el programa perdió más de 8,8 millones de dólares en su lanzamiento. Recién en mayo de 1961 se volvió rentable. En 1966 el banco comenzó a licenciar el sistema a otras entidades, en 1970 las entidades emisoras formaron una organización propia y en 1976 los programas licenciados se unificaron bajo el nombre Visa.

Sabías que…

El primer gran experimento masivo de tarjeta bancaria en Estados Unidos arrancó con un 22 % de cuentas morosas, más de cinco veces la cifra que sus impulsores esperaban (4 %).

Qué podemos aprenderLa fricción como variable del gasto

Para quien estudia el consumo, estos episodios muestran un cambio cultural: pagar dejó de ser un acto inmediato y tangible (entregar billetes) para convertirse en un registro que se salda más tarde. Los investigadores del comportamiento económico han estudiado desde los años noventa cómo esa distancia entre comprar y pagar puede modificar la percepción del gasto; lo abordamos en otro artículo de este blog sobre la contabilidad mental.

Este texto es una reseña histórica. No recomienda ni compara productos financieros, y no representa a ninguna de las entidades citadas.